La respuesta a la pandemia: Un desastre organizativo

La pandemia es sin duda un tema médico, un tema que debe ser dejado en manos de científicos. Pero esto es una visión simplona e ingenua, la pandemia se ha convertido fundamentalmente en un tema económico y sobre todo político. Es entonces la pandemia un tema que cabalga entre lo técnico, lo político y lo económico; una complejidad tal solo puede ser abordada con criterios administrativos.

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Para establecer un proceso administrativo el elemento clave es la información. El fracaso rotundo y absoluto en el manejo global de la pandemia comienza en este fallo inicial.

El principal indicador de la pandemia es la morbilidad: ¿Cuántos contagios hay?, ¿Cuántas muertes han ocurrido? Estos dos datos son imprescindibles, desgraciadamente en la realidad son imposibles de obtener. Hay dos causas principales para esta indeterminación de los índices reales de la pandemia, lo técnico y el político.

A nivel técnico nos enfrentamos a un coronavirus, solo en este punto ya estamos en graves problemas los virus son un oponente temible para las ciencias médicas, son fragmentos de información genética extremadamente pequeños difíciles de detectar, no hay un medio de detección simple, económico y rápido que permita un análisis efectivo de la población mundial. La eficiencia de las pruebas actuales reduce significativamente nuestra capacidad para controlar esta situación.

Pero el lado técnico no es tan grave como el lado político, básicamente debemos entender he interiorizar que esta información es administrada por POLÍTICOS (recordemos que el director actual de la OMS es un político no un médico) los políticos nunca actúan como funcionarios neutros, NUNCA, los políticos por definición se mueven por intereses de dicha naturaleza los cuales no suelen estar en consonancia con el interés del público general.

Los índices de contagios y muertes totalizados nacen de un sistema de detección sesgado, deficiente y muy heterogéneo, luego estas cifras son filtradas por políticos que las amplifican o reducen a su conveniencia local creando una sumatoria de muy poca credibilidad.

Es así como el sistema organizativo global inicia con datos viciados y por lo tanto no es capaz de dar los resultados esperados. Más allá de este punto está la idea general de establecer una cuarentena planetaria, que ha sido el plan de contingencia establecido por los gobiernos a la espera de una vacuna.

Una cuarentena es un proceso de aislamiento de un sub conjunto de individuos de su colectivo, una cuarentena global es contradictoria en su concepto ¿Puede fragmentarse toda la sociedad?, ¿Puede suspenderse el entramado social del mundo entero?, ¿Pueden mantenerse los sistemas productivos en esta fragmentación social?, llegando una pregunta simple ¿Hasta cuándo? Para finalmente plantearnos: ¿Valió la pena?

La cuarentena global tiene que analizarse desde una perspectiva de costo/beneficio. El costo es básicamente el Producto interno bruto del mundo, estamos hablando de la quiebra de millones de empresas en el mundo entero, desde gigantes que están hoy al filo del abismo hasta los más humildes emprendimientos que no pueden resistir casi 12 meses sin ingresos regulares. Este es el costo: La ruina económica.

El beneficio debería ser la salud mundial mantener al mínimo los contagios y las muertes, un sacrificio que debería haber redundado en vida y salud para toda la humanidad… ¿Se logró? usted como lector debe imaginar desde ya mi respuesta, pero le invito a reflexionar sobre este costo/beneficio, respóndase y comente con su entorno familiar y afectivo ¿Valió la pena?

By Juan Astudillo

Lic. Relaciones Industriales, Universidad de Carabobo

 

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