Quedan solo días para recibir el 2022. Ha sido este un año tumultuoso, complicado, doloroso para muchos que perdimos seres queridos gracias a un nefasto virus que hasta ahora ha sido como ese gato al que nadie pone el cascabel, en fin, un año que será con creces recordado por uno de los peores vividos por la humanidad, año que el fondo es un alivio hacer ese pase de hoja de diciembre a enero en el calendario. Que, aunque sea superficial, es un ejercicio necesario de hacer.

Aprovechando el impulso del año nuevo, creo que es importante agradecer las cosas pocas o muchas que nos hayan sucedido en el 2021, pero también sentarse con cabeza fría, con mucho realismo en el corazón, y plantearnos metas posibles y realizables, que por pequeñas que sean, son importantes.

Muchos fantasean con una vida nueva, como diría la icónica canción de fin de año de Billo´s Caracas Boys, y a menos que nos ganemos la lotería del año con cuatro sorteos acumulados, estaría complicado.

Una versión más realista de esto es hacer pequeños cambios, con la frecuencia y profundidad que le permita a usted su campo emocional e ir construyendo esa vida ideal a la que aspira.

Yo por ejemplo hice algo y fue un ejercicio de sinceridad conmigo misma. Analicé mi entorno y todo cuando cargaba conmigo en redes, laboral y personalmente. La conclusión de ese análisis es que estaba cargando con mucha basura a cuestas, y debía aligerar cargas porque sí, porque me lo merecía, y porque todos merecemos un presente y un futuro con las personas correctas, no importa el plano del que se trate.

Limpié mis redes, plataformas, LinkedIn, es decir, todo, absolutamente todo donde tengo presencia y hago vida. Y como dice el argot popular, estamos los que somos y somos los que estamos y nada más. Está en mi vida estrictamente quien me respeta, me ama y tiene algo que aportarme como ser humano, porque así en esa justa medida lo procuro yo con los demás. Las relaciones injustas, jamás son sanas y es una lección que nos deben enseñar desde niños.

Pero volviendo a los propósitos realistas, eso fue algo en lo que me dediqué, todos los días un ratito y hoy a días de terminar el año puedo decir contenta y orgullosa, que estoy rodeada de las personas correctas en casi todos los aspectos, porque en otros aún hay sillas que llenar.

La vida perfecta no existe, pero la idónea si y la podemos crear. Se lo dice hoy una mujer exitosa, plena y feliz, por la que ni sus maestros apostaban un centavo. Creé la vida que tengo, con educación, trabajo, perseverancia, amor y tesón. Poco a poco, a mi ritmo, con mis circunstancias, enfocada ¡Y lo logré!

Como diría la escritora española Ana María Matute “Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad”.

Pequeñas acciones hechas de forma constante terminan generando grandes cambios, y si no me cree usted, anote en un papel el propósito con fecha de inicio y revise al finalizar y verá. Las prisas y la rutina pueden engañarnos, y es mucho en realidad lo que puede conquistarse con pequeñas acciones.

Por lo pronto me siento a agradecer, porque el 2021 fue un año extraordinario en cuanto a lo profesional. Dentro de las cosas maravillosas que me sucedieron es ser parte de Digital Dominium y poder entrar a sus hogares a través de mis letras o al conducir algunos de nuestros espacios.

Agradecida y salud por un 2022 donde lo vivamos en éxito, amor y rodeados de las personas correctas.

 

¡Nos leemos en enero!

 

By: Jennifer Barreto-Leyva

 

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