Desde la arremetida de la era woke, si algo me ha preocupado han sido los más indefensos: los niños. Porque los adultos, mal que bien podemos defendernos de las monstruosidades que el progresismo ha desarrollado con macabro detalle.

Sin embargo, hacia ellos han enfilado las baterías, y ya nadie tiene duda de ello. Es abierto, público, con todo descaro y propósito.

El mal siempre ha estado entre nosotros, pero ahora actúa a cara lavada y sin medida.

Hace poco tuve una conversación con alguien cercano a mí, que me abrió los ojos considerablemente. Alguien que trabajó cierto tiempo en una app dedicada para niños, donde compartía a través de esta aplicación todo cuanto la empresa ordenara.

El objetivo era vender los accesorios que esta empresa dedicada a niños vendía Todo bien ¿cierto? Sin embargo, todo cambia cuando mi insider quien es conservador como yo, sale de esta compañía y en su lugar entra una chica bastante progresista y es cuando todo se sale de control.

Los niños que hacen vida en una inocente app, en video juegos, están bajo el control de un extraño, un tercero que bien puede estar haciendo su trabajo con profunda ética y cuidado como mi insider, alguien que puede estar perfectamente compartiendo su macabra y pérfida ideología o peor aún, pudiera estarle haciendo “grooming” y casos para tomar consciencia sobran. Si no me cree, busque por ejemplo todo sobre Gemma Carey o Alicia Kozakiewicz por nombrar algunos de los más notables.

Lo que sigo encontrando preocupante, es la facilidad con la que niños y adolescentes comparten con estos extraños, temas de índole personal, porque pasa, aunque usted aún no lo vea o no lo quiera ver. Piden consejos de orden amoroso, de índole sexual e incluso comentan temas de índole familiar que les generan tristeza o ansiedad, buscando desahogo y una opinión sin juicios ni posibles tragos amargos.

Todo esto que sucede en altos porcentajes, en nuestras narices y con nuestros niños. Y no hablemos de los casos donde padres instalan sistemas de seguridad que han sido hackeados por pedófilos. Pone la piel de gallina al más frío.

Creo firmemente que todo lo que está sucediendo -una clara agenda mundial de perversión- nos está haciendo un llamado para quienes estamos entendiendo a detalle todo lo que sucede aquí. Es fundamental que en especial los hispanos, rompamos nuestra eterna resistencia a hablar de las cosas con naturalidad, por tabú que sean, y muy especialmente a hacerlo antes de que vengan los problemas, no después, cuando quizá no se puedan resolver.

Quizá no era tan demencial mi idea, de hace unos años, a volver a nuestra esencia, a que las niñas jugaran con muñecas hechas por las abuelas, los niños con perinolas hechas por papá, en medio de una crianza sana, respetuosa, con profundo amor y valores.

Los juguetes modernos jamás han dado un buen mensaje de autoestima y valores a nuestros hijos, y si hablamos de las cosas a las que acuden nuestros pequeños y adolescentes hoy en día, se pone peor el asunto.

A nuestros niños debemos protegerlos con especial recelo y cuidado, e involucrarnos inclusive aquellos que aún no tenemos la bendición de ser padres. Es nuestra tarea, nuestro deber ser siempre vigilantes y protectores de aquellos que no tienen voz.

Hable con sus hijos hoy, ámelos profundamente, pero por sobre todas las cosas, no les quite la mirada de encima. Como bien me enseñó mi madre un día, el mal jamás  descansa.

¡Hasta la próxima!

By: Jennifer Barreto-Leyva

 

CEO @politicaenfaldas & @politicsinskirtsAuthor | TV/radio host

Author avatar
Español

Post a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.